sábado, 4 de junio de 2016

El corazón del MENSA es alemán


Hace unos días hablando con mi amigo Berna le pregunté que cómo era la historia aquella del cambiar el escudo del MENSA por un corazón. Les copio el correo que me envió.

Sería a finales de abril o principios de mayo de 2012 cuando conocí a Joe Rundel. Fotógrafo, estudiante alemán, con un fantástico nivel oral y un poco más bajo de gramática. ¿Solución ante un caso así? Situarlo en dos grupos diferentes: uno para poder trabajar las carencias gramaticales y otro para mejorar su capacidad expresiva. Para la primera parte sí había más estudiantes en la clase, pero para la segunda no. Así que allí me veo yo con un estudiante que se expresaba increíblemente bien y con quien había que trabar temas en los cuales él se sintiera cómodo o interesado para poder empezar a trabajar.

No fue difícil porque Joe es campechano, extrovertido y hablador. Después de contarme a qué se dedicaba me preguntó que de dónde era yo, que si yo era granadino. Cuando le dije que no, que yo era de La Palma abrió los ojos y me preguntó: “¿La Palma, la isla bonita, en Canarias?”, “el lugar más importante del mundo”, le respondí. Y… cosas que tiene la vida, Joe Rundel había llegado a Granada después de haber pasado casi un mes en La Palma fotografiando la isla.

El segundo día me enseñó gran parte de las fotos que había hecho en nuestra isla. Me aclaró varias dudas y hasta me estuvo explicando el uso de Photoshop. Entonces se me ocurrió plantearle un reto: “si yo te diera el escudo de mi equipo ¿tú qué harías con él?”. Me dijo: “déjame unos días”. Éstos pasaron y yo, la verdad,  me había olvidado del tema. Hasta que una mañana entrando en la Escuela me dice que tenemos que vernos que “tengo una cosa para ti”. 


Tuve que esperarme hasta el final de las clases porque ya no lo tenía como alumno. Nos encontramos, abrió su portátil y me preguntó: “¿qué te parece, te gusta o no?”. No podía creer lo que estaba viendo, Joe había transformado el escudo del MENSA en un enorme corazón:



 Tardé un poquito en reaccionar “¡madre mía!”, exclamé, “ ¡increíble!” sin poder articular más palabras. Y añadió: “pues tengo más”. 


Y así es como un alemán convirtió el escudo del MENSA en un precioso y gran corazón que late y late dentro del pecho de TODOS los MENSAJERISTAS. 

¿Y saben qué más tenía?.. Pues que el volcán también lo creó Joe